El karate es una forma japonesa de lucha sin armas, con las manos y pies libres; es un método de ataque y defensa, que se apoya exclusivamente en la utilización racional de las posibilidades que la naturaleza otorga al cuerpo humano.


Los primeros indicios de una técnica de puñetazos y patadas, relativamente cercana a la actual forma del karate, aparecen en el S. VI de nuestra era en China.

El monje budista Bodhidarma, creó un método llamado Shaolin-zu-kempo que 

sus discípulos se encargaron de propagar por todo el país, fundiéndose en muchos casos con las técnicas locales.

La etapa siguiente se localiza en Okinawa, tierra de influencias China y Japonesa, donde se fusionan diversas aportaciones, surgiendo una forma de lucha llamada el Okinawa-te o To-de.

El Okinawa-te, se enseña abiertamente como un método de educación física, de esta época, dos hombres sobresalen representando las principales escuelas:

Maestro Estilo
Ankoh Itosu Shorin
Kanruo Higaunna Shorei

Estos maestros iniciaron a los hombres que más tarde, revelarían su técnica marcial al Japón. 

El que ha sido reconocido como el verdadero padre del karate fue Gichin Funakoshi, que se instaló en Japón denominando karate a su arte y Shotokan a su estilo.

Otros maestros llegaron a Japón, como fue el caso de Kenwa Mabuni que enseño el estilo Shito-Ryu o Chojun Miyagi que fundó el estilo Goju-Ryu.

Funakoshi añade el sufijo Do (camino), para mejor incorporar su arte al conjunto de las artes marciales japonesas y recordar que el karate también permite acercarse al antiguo espíritu de los samuráis.

El karate evoluciona con Yoshitaka Funakoshi, hijo de Gichin, a una disciplina extremadamente dura, mientras el maestro japonés Hironori Otsuka prefiere continuar con el estilo tradicional aportado por su también maestro Funakoshi, Otsuka gran maestro de Jiu Jitsu conjuga estas dos artes marciales, fundando el otro gran estilo de karate, el Wado Ryu (Escuela del camino de la Paz).